Palacio del Marqués de San Adrián

El palacio del marqués de San Adrián está considerado como uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura civil renacentista de Tudela.

Se edificó en la primera parte del siglo XVI, siguiendo los modelos constructivos del valle del Ebro.

Su fachada de ladrillo alberga en su interior un patio de planta rectangular con dos pisos: el interior adintelado sobre columnas toscanas, y el superior, con arquillos apoyados en columnas de capitel vegetal.

Su traza está compuesta por dos cuerpos principales y un ático. Sobre el cuerpo bajo se encuentra la planta noble en la que alternan vanos de medio punto con las parejas de óculos, coronándose el edificio por la galería de arcos rebajados sobre pilares.

Sobresalen los mesulones con niños desnudos atlantes que tocan instrumentos musicales o se distribuyen en diversas actitudes.

En el friso inferior existe decoración compuesta por bustos masculinos en alto relieve, sujetos por parejas de figuras, que se complementan con los angelotes del friso externo.

Los lienzos laterales presentan decoración de paños romboidales mudéjares en el cuerpo alto y carecen de alero.

El alero de madera del marqués de San Adrián es una de las piezas más significativas del edificio, que fue desmontado, limpiado, y sometido a diversos tratamientos en el momento de su última restauración, en 1994.

En el interior del palacio existe un patio rectangular de doble planta y se conserva, también, la gran escalera primitiva de planta cuadrada, decorada con una serie de pinturas grisallas, que han sido restauradas en su totalidad. Estas son una variedad de pinturas renacentistas realizadas en un solo tono (gris) y representan motivos de la tradición clásica. Estas pinturas están consideradas excepcionales, no sólo por su estilo y técnica, sino porque en España apenas si se conservan conjuntos mitológicos de estas características.

El palacio se compone de dos plantas importantes, la baja y la primera, de similar altura, que dan la dimensión al patio interior. Sobre ellas, el cuerpo principal, una galería de grandes arcos. Dos torres laterales completaban los límites de la edificación. El patio es arquitrabado en planta baja, sostenido por ocho columnas de estilo toscano, en la que se apoyan directamente las vigas de madera. Sobre ellas, unos arcos sobre columnillas de piedra caliza parten las luces de los dinteles inferiores. Adosadas al patio central se encuentran las antiguas dependencias de la servidumbre, de gran superficie, que durante la restauración de palacio se reconvirtieron en cuatro plantas que albergan el grueso de las dependencias utilizadas para la docencia.

En la baja se alojaron distintos despachos, una zona de administración, otra de conserjería y otra de almacenes.

En el primer y segundo piso se habilitaron diversas salas que son utilizadas como tutorías.

En el piso más alto están ubicadas diversas salas dedicadas a tutorías, dos salas dedicadas a informática, una a audiovisuales y una zona dedicada a Biblioteca, que incluye entre sus dependencias una amplia Sala de Lectura.