
Hasta el próximo 30 de abril, dos docenas de monstruos habitarán el patio del Palacio del Marqués de San Adrián. La sede de UNED Tudela se ha convertido en la guarida de las criaturas captadas por el objetivo del fotógrafo Carlos Sendar, que expone su Bestiario fotográfico, pareidolias con dientes, una serie de instantáneas que comenzó como un juego de fotografía en el que cada una de las imágenes propone evocar un animal más o menos fantástico a través del fenómeno de la pareidolia.
En la inauguración, que se ha celebrado esta tarde, han participado el propio fotógrafo y la secretaria técnica de UNED Tudela, Ana Carmen Iturre, que se ha encargado de repasar la evolución de Sendar, nacido en Pamplona en el año 1978. “Carlos es un creador que se mueve con naturalidad entre distintos lenguajes artísticos, combinando la fotografía, la ilustración y la escritura, en una trayectoria marcada por la exploración de la imaginación y la mirada poética”, ha relatado, antes de asegurar que su obra se caracteriza por “un enfoque híbrido, en el que imagen y palabra dialogan de forma constante, dando lugar a propuestas en las que lo visual no se limita a representar, sino que sugiere relatos, atmósferas y significados abiertos”.

Sendar ha publicado varios libros de poesía y narrativa, además de desarrollar proyectos expositivos en los que sus ilustraciones y fotografías se han convertido en espacios de reflexión y juego creativo. Entre sus trabajos más recientes, destaca Bestiario fotográfico, una obra en la que explora la pareidolia, es decir, la capacidad humana de reconocer formas familiares en elementos naturales, generando imágenes que invitan a descubrir criaturas imaginarias en lo cotidiano. “Su producción revela una constante: el interés por esa frontera difusa entre lo real y lo imaginado, entre lo observado y lo interpretado”, ha remarcado Iturre.
Precisamente, ese marco es el que rodea la muestra de UNED Tudela, concebida como “una extensión de ese universo creativo en el que naturaleza, imaginación y mirada se entrelazan”. “La muestra -ha continuado Iturre- reúne una selección de imágenes que proponen al espectador un ejercicio activo de percepción, en el que cada fotografía se convierte en una puerta abierta a múltiples lecturas, porque, lejos de ofrecer una interpretación cerrada, las obras invitan a detenerse, a observar y a reconstruir significados a partir de formas que sugieren más de lo que muestran”.
La secretaria técnica del Centro Asociado a la UNED en la capital ribera también ha reflejado que la exposición se inscribe en “una línea de trabajo que conecta arte y experiencia, planteando la imagen como un espacio de descubrimiento”. “En un contexto visual saturado de estímulos rápidos y consumo inmediato -ha proseguido-, propuestas como esta reivindican una mirada más lenta y consciente, capaz de encontrar en lo cotidiano elementos de extrañeza, belleza y narración”.
SOLEDAD E IMAGINACIÓN
Sendar, por su parte, ha afirmado que este trabajo conecta con su propia infancia: “Pasaba mucho tiempo solo, mirando el gotelé o las nubes, sin demasiados juguetes y con mucho tiempo. Y eso hacía que proyectara la imaginación, que me invitaba a jugar con lo mínimo que tuviera delante. Así que la raíz de este proyecto está en esa soledad y en mis paseos por el bosque, en mis caminatas, haciendo senderismo y observando la naturaleza de una manera reposada”.

El fotógrafo pamplonés ha puntualizado que sus imágenes proponen un juego al espectador, porque se trata de imágenes que interpelan. “Yo puedo ver en ellas a estos monstruitos, pero otras personas pueden ver cosas completamente diferentes”, ha esgrimido, al tiempo que ha comparado esas posibilidades con los resultados de un test de Rorschach, en el que cada persona interpreta las imágenes de una forma diferente.
“Al capturar las fotografías, trataba de conectar con la naturaleza, y la imaginación me llevaba muchas veces a algo primitivo y atávico, porque, o bien me aparecía una presa, o bien un depredador. Ese atavismo puede funcionar como un hilo conductor de la exposición”, describe.
Cada imagen posee un texto adjunto, que puede servir como un apoyo explicativo, o también funcionar como una mecha para prender la llama de la imaginación. Se trata de la segunda exposición de este tipo de Sendar, tras la realizada el pasado año en el Civivox Milagrosa de Pamplona. Una vez finalizada, el artista navarro se lanzó a la publicación del libro homónimo.
La exposición se podrá visitar en el patio del Palacio del Marqués de San Adrián hasta el próximo 30 de abril, en el horario de apertura de UNED Tudela (de lunes a viernes, de 10 a 13 y de 16 a 21 horas).