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Ricardo Pardo llena de impacto el patio de UNED Tudela con sus cuadros de gran formato en la exposición ‘Emociones’

El artista murchantino presenta las obras que realizó en el 2025 y cuyo objetivo es remover por dentro al espectador

8 de enero de 2026

A través de imágenes de enorme impacto y expresividad, Ricardo Pardo Martínez, nacido en Murchante en el año 1975, ha sustentado una obra que nació hace tan solo cinco años, y cuya última evolución se presenta este mes en UNED Tudela. La exposición Emociones, que se podrá visitar hasta el próximo 30 de enero, reúne una quincena de cuadros realizados por el artista navarro durante el pasado año 2025, en el que dejó de trabajar y se centró en sacar adelante su vena artística.

En el acto de inauguración de la muestra, al que han asistido familiares, amigos y personas interesadas, han participado esta tarde el propio pintor y el director de UNED Tudela, Luis Fernández, que se ha encargado de presentar a Pardo repasando su trayectoria en este último lustro, en el que ha protagonizado cinco exposiciones. La sexta es la que puede contemplarse ahora mismo en el patio del Palacio del Marqués de San Adrián.

Tal y como ha relatado Fernández, el trabajo de Pardo se lleva a cabo en el espacio silencioso de su estudio, “donde la observación pausada y el contacto directo con la materia pictórica se convierten en el punto de partida de un proceso creativo profundamente reflexivo”. Según ha incidido, “su obra se centra en explorar las emociones humanas con una mirada atenta y contenida, interesada en aquello que se revela en un gesto detenido o en una mirada sostenida en el tiempo”.

El director de UNED Tudela ha explicado que, mediante el óleo sobre lienzo, el pintor murchantino “investiga cuestiones como la fragilidad, la identidad y la tensión que surge entre la belleza y el desasosiego”. “Su pintura -ha añadido- se caracteriza por una aproximación realista que trasciende lo meramente descriptivo y que se adentra en un territorio simbólico, donde cada elemento adquiere un valor expresivo propio”. Por eso, ha continuado Fernández, “la luz, el color y las texturas actúan como vehículos de significado, dando forma a escenas en las que la emoción se manifiesta de manera sutil, pero intensa”.

Asimismo, ha recordado que Pardo, a pesar de ser autodidacta, ha desarrollado “un lenguaje visual personal que dialoga con la tradición pictórica clásica y con una sensibilidad plenamente contemporánea”. A juicio de Fernández, en sus obras, “la piel, el agua o los reflejos funcionan como espacios de revelación emocional, es decir, como superficies donde lo interior se hace visible y donde la técnica se pone al servicio de una narración introspectiva”.

“La pintura de Ricardo nos invita a detener la mirada y a establecer un vínculo directo con lo representado, porque su trabajo propone una experiencia contemplativa que busca provocar reflexión y abrir un espacio de encuentro con lo íntimo”, ha manifestado el director de UNED Tudela, antes de sentenciar que, desde esa convicción, “su obra se revela como una práctica artística que entiende el arte como una forma de descubrir la vida, de hacer visible aquello que habitualmente permanece oculto bajo la superficie de lo cotidiano”.

EMOCIONES UNIVERSALES

Para Pardo, sus cuadros conforman un mapa de emociones universales, como la rabia, la melancolía, el deseo, la calma, la compasión o el miedo. Cada uno de sus cuadros es, finalmente, una especie de espejo de lo que todo el mundo siente. “Lo que más me gusta de mis exposiciones es ver las caras de los espectadores, poque mis cuadros hablan de realidades que todos vivimos. El sufrimiento, por ejemplo, no es ajeno a nadie. Todos sufrimos por ansiedad, por miedo… y mis cuadros acentúan esas sensaciones y consiguen que te remuevan por dentro”, ha afirmado.

El artista murchantino ha narrado cómo en los días de la cuarentena descubrió en la pintura un refugio y una forma de comprenderse. “Surgió sin pensarlo y, además, me negué a ver vídeos o tutoriales, porque no quería seguir ninguna vertiente, sino explorar mi propio camino. Empecé de cero y, de hecho, recuerdo que, al principio, el poder generar volumen en un plano era para mí un auténtico reto. Pero reconozco que el crecimiento en estos pocos años ha sido muy vertiginoso”, ha alegado Pardo, que durante la cuarentena llegó a pintar unos 150 cuadros.

Su evolución ha dado un salto en este último año 2025, en el que se dedicó en exclusiva a pintar, dedicando alrededor de 15 horas diarias. De hecho, su último reto fue probar con los retratos. El primero que ha hecho, y que puede verse en la exposición, es el de su propio hermano Daniel. Para hacerlo, se sirvió de una fotografía realizada por la navarra Silvia Catalán, que también ha estado presente en la inauguración de la muestra.

A pesar de esa entrada en los retratos, Pardo ha destacado que lo que no ha variado es la intención de su obra. “Desde que comencé, tenía claro que deseaba crear cuadros impactantes. Es cierto que me costaba trasladar al lienzo las ideas de mi mente, porque todavía no dominaba la técnica para poder expresarlas tal y como yo quería. Pero esas ideas y esas intenciones siguen muy patentes en mis pinturas”, ha reflexionado, al tiempo que ha apuntado que eso se debe a que su propósito es que el público se emocione al contemplar sus obras.

ENFRENTARSE A LOS MIEDOS

“A una persona que acuda a la exposición, le diría que lo que va a encontrar es a ella misma. Porque, al final, lo que intento con mis cuadros es que nos enfrentemos a nuestros miedos. Creo que ese proceso, un viaje de emociones, es algo sanador”, ha añadido. “Hay gente a la que le da miedo lidiar con estas sensaciones que provocan los cuadros y buscan obras que te den paz. Pero mis obras no son de ese estilo, sino que te hacen ver como si te miraras en un espejo. Creo que mis cuadros son agresivos, pero no violentos”, ha reforzado.

En este último año, Pardo ha reconocido que se ha esforzado por alcanzar un nivel en el que él pudiera estar a gusto para servir de vehículo a sus intenciones pictóricas. “Decidí escapar un poco del mundo del cómic y de expresiones tan marcadas que salían del realismo, para llegar a la fotografía, gracias a la ayuda de Silvia”, ha comentado.

Tras las intervenciones de Fernández y Pardo, se ha llevado a cabo una performance en el patio del Palacio del Marqués de San Adrián. Bajo unos velos, había una modelo sentada en una silla. Al descubrirla, se ha podido ver a una mujer en la misma pose que uno de los cuadros de la exposición, mostrado en un caballete justo detrás. De este modo, Pardo ha revelado el modo en el que creaba esos cuadros: primero, la modelo adopta una pose para una fotografía (en este caso, también de Silvia Catalán) y, después, él se encargaba de trasladar esa imagen al lienzo.

La exposición Emociones podrá visitarse hasta el próximo 30 de enero, en el horario de apertura de UNED Tudela: de lunes a viernes, de 10 a 13 y de 16 a 21 horas.