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UNED Tudela refuerza su papel como motor de innovación pública con un informe sobre gestión por impacto

La Cátedra de Calidad “Ciudad de Tudela” consolida un modelo orientado a medir y mejorar los cambios reales en el territorio navarro

22 de enero de 2026

UNED Tudela ha dado un paso más en su objetivo de impulsar la innovación en las organizaciones con la publicación del informe Del dato al cambio: el viaje hacia la gestión por impacto en España, un trabajo que ofrece un análisis riguroso sobre el estado de la gestión por impacto en España y, más concretamente, en Navarra, combinando un marco conceptual, evidencias y experiencias prácticas. Enmarcado en el campo de acción de la Cátedra de Calidad “Ciudad de Tudela” y financiado por el Gobierno de Navarra, el documento aporta claves para avanzar desde la medición hacia una toma de decisiones orientada a generar cambios sociales reales, sostenidos y alineados con el bien común.

En el acto de presentación, que se ha celebrado esta mañana en el salón de actos de UNED Tudela con representantes institucionales, académicos y profesionales del ámbito del impacto social, han participado el director del Centro Asociado a la UNED en la capital ribera y, a su vez, director de la citada cátedra, Luis Fernández; la directora general de Universidad del Gobierno de Navarra, Eva Perujuániz Bermúdez; y tres miembros de EsImpact, la empresa encargada de llevar a cabo el informe. Concretamente, hasta Tudela han viajado Charles Castro, su presidente, y Sophie Robin, fundadora y secretaria, además de coordinadora del proyecto. De manera online, ha intervenido durante el acto Jorge Alarcón, consultor e investigador de EsImpact y autor del informe.

El trabajo sitúa la gestión por impacto como una herramienta estratégica para orientar la toma de decisiones públicas y organizativas, y se ubica en la trayectoria de la Cátedra de Calidad “Ciudad de Tudela”, convertida en un espacio de transferencia, innovación y experimentación territorial en la Comunidad foral. A lo largo de su elaboración, se apostó por un enfoque riguroso y aplicado, que conectara un análisis académico con la práctica profesional y la realidad institucional, con el propósito de avanzar hacia modelos de gestión más conscientes del valor social que generan.

Como parte central del estudio, el documento incorpora cuatro estudios de caso desarrollados en Navarra y que ilustran distintas aproximaciones a la gestión del impacto. Entre ellos, se analiza la experiencia de la Fundación Caja Navarra en materia de medición de gestión de impacto, incluyendo el uso del SROI, la inversión de impacto y los contratos de impacto social; el caso de Mutua Navarra, que refleja el tránsito desde la medición orientada a la rendición de cuentas hacia la medición al servicio de la gestión; la evolución del Grupo Enhol como empresa familiar que integra el impacto en su estrategia; y el propio caso de UNED Tudela, que aborda la generación del impacto desde el ámbito académico. Estos ejemplos aportan una visión concreta y contextualizada del avance de la gestión por impacto en el territorio navarro.

PREOCUPACIÓN ESTRATÉGICA

El informe presentado pone de relieve que la gestión por impacto se ha consolidado como una preocupación estratégica compartida por instituciones públicas, organizaciones sociales y agentes del conocimiento. Según se explica, existe un amplio consenso sobre la importancia de orientar políticas y proyectos hacia cambios reales y sostenidos en la sociedad, superando enfoques centrados únicamente en la actividad o en los resultados inmediatos. Este consenso, de hecho, crea una base sólida para avanzar hacia modelos de gestión más conscientes del valor social que provocan.

El análisis muestra que el principal reto actual se sitúa en el paso de la medición a la gestión efectiva del impacto. Aunque se indica que se han producido avances relevantes en la recogida de datos y en la evaluación de resultados, se ha reparado en que estos todavía no se integran de forma sistemática en la toma de decisiones estratégicas. Y, en este sentido, el informe subraya que el verdadero valor del impacto emerge cuando la información obtenida orienta prioridades, rediseña actuaciones y contribuye a mejorar las políticas públicas y los proyectos sociales.

Otra de las conclusiones principales es la necesidad de reforzar la institucionalización de la gestión por impacto dentro de las organizaciones, ya que se ha comprobado que el impulso desde los niveles directivos convive con estructuras, procesos y recursos todavía limitados para consolidar este enfoque en el día a día. Por ello, se remarca que avanzar en este ámbito requiere definir responsabilidades claras, establecer rutinas de seguimiento y dotar a las organizaciones de capacidades técnicas y humanas suficientes.

Por otro lado, el informe identifica también barreras estructurales compartidas, entre las que destacan la falta de un lenguaje común, la diversidad de marcos metodológicos y la escasez de recursos dedicados. Estas dificultades influyen en la capacidad de comparar resultados, aprender colectivamente y escalar buenas prácticas. Frente a ello, en el documento se plantea la conveniencia de avanzar hacia marcos compartidos de referencia que permitan mantener la adaptación al contexto sin renunciar a criterios comunes.

ADAPTACIÓN A NAVARRA

Desde una perspectiva territorial, el estudio resalta la importancia de adaptar la gestión por impacto a la realidad específica de Navarra. Por esa razón, se pone en valor el papel del sector público navarro como tractor de estos enfoques y se hace hincapié en la necesidad de fortalecer la colaboración entre administraciones, universidad y tejido social. Tanto es así que esta cooperación se presenta como una condición clave para generar conocimiento útil y aplicable al territorio.

Asimismo, el informe aconseja que la gestión por impacto debe entenderse como un proceso de aprendizaje continuo. Así, se manifiesta que, más allá del control o la rendición de cuentas, se ha de proponer un enfoque que incorpore la reflexión sistemática sobre lo que funciona, lo que puede mejorarse y cómo ajustar las intervenciones en función de la evidencia disponible. Este aprendizaje compartido se identifica en el informe como una palanca fundamental para mejorar la calidad de las políticas y los proyectos.

A su vez, entre las recomendaciones más relevantes, se incluye la necesidad de reforzar la formación y la sensibilización en impacto social, de consolidar alianzas intersectoriales estables y de conectar de manera más estrecha el ámbito académico con la práctica profesional. A juicio de los autores del informe, estas líneas de trabajo permitirían avanzar hacia una cultura de impacto más madura y coherente.

En conjunto, el documento se presenta como un punto de partida para profundizar en la gestión por impacto en Navarra, porque, más que cerrar un proceso, abre un marco de referencia común que invita a seguir desarrollando herramientas, capacidades y alianzas orientadas a una toma de decisiones más informada, responsable y alineada con el bien común.

Así lo ha dejado claro el director de UNED Tudela, Luis Fernández, que ha argumentado que el informe pretende “dotar a las instituciones y a las organizaciones de un marco riguroso y compartido para comprender, medir y gestionar el impacto social de sus actuaciones”, superando enfoques centrados exclusivamente en la actividad o en los resultados inmediatos. En ese sentido, ha apuntado que el impacto social debe entenderse como un elemento central de la responsabilidad pública y organizativa, vinculado a la transparencia, al aprendizaje y a la orientación al bien común.

ESPACIO DE ENCUENTRO

Fernández ha apreciado, además, el papel tan relevante que desempeña la universidad pública en este proceso, recordando que UNED Tudela mantiene una vocación profundamente territorial. “En Navarra y, de manera muy especial, en la Ribera, la universidad debe convertirse en un espacio de encuentro entre el conocimiento académico, las políticas públicas, el tejido social y la realidad económica”, ha asegurado, insistiendo en la necesidad de que el conocimiento universitario contribuya de forma directa a mejorar las organizaciones, los servicios y la vida de las personas.

 

En relación con la Cátedra de Calidad “Ciudad de Tudela”, el director del centro ribero ha recordado su creación en el 2009 como una apuesta estratégica para impulsar una cultura de mejora continua, evaluación con sentido y transferencia real. Según ha expuesto, la evolución de la cátedra hacia la innovación pública y la gestión por impacto ha respondido a una constatación compartida por muchas instituciones, la de que evaluar procesos y resultados resulta insuficiente si no se logra comprender y gestionar los cambios reales que generan las acciones en la sociedad.

Durante su intervención, Fernández ha definido la cátedra como un laboratorio territorial que articula alianzas entre universidad, administraciones públicas y organizaciones sociales, con un papel claramente protagonista en el contexto navarro. De este modo, ha continuado que el informe se inserta plenamente en esa trayectoria, pues es el resultado de un proceso colectivo y riguroso orientado a ofrecer herramientas útiles para la toma de decisiones estratégicas basadas en evidencias.

Finalmente, el director de UNED Tudela ha agradecido de manera expresa el apoyo del Gobierno de Navarra y la implicación de las entidades colaboradoras y del equipo de EsImpact, recalcando que la gestión por impacto “no es solo una cuestión técnica, sino un esfuerzo compartido que requiere diálogo, corresponsabilidad y compromiso institucional”. En el cierre de su discurso, ha apelado a continuar profundizando en una cultura de impacto que forme parte natural de la planificación y la evaluación de políticas públicas y proyectos sociales en Navarra, con una mirada de futuro basada en el conocimiento, la colaboración y el bien común.

NAVARRA, PUNTERA

El encargado de desmenuzar el informe ha sido su principal autor, Jorge Alarcón, que ha desvelado que en el documento se sitúa a Navarra como una de las comunidades con mayor avance en gestión del impacto en los últimos años, con una evolución clara desde la medición hacia la gestión. Alarcón ha ahondado en que el análisis identifica tendencias como el liderazgo del sector público en el impulso de estas prácticas, un papel relevante de las instituciones filantrópicas, un creciente interés por la inversión de impacto y un enfoque cada vez más territorial y orientado al impacto local. El estudio revela también la consolidación de determinadas metodologías de monetización del impacto, como el SROI y el Valor Social Integrado, así como el refuerzo de plataformas y espacios de colaboración que favorecen el intercambio de conocimiento.

Junto a estos avances, el informe determina la coexistencia de impulsos y bloqueos tanto en Navarra como en el conjunto de España. Entre los principales factores que favorecen la gestión del impacto se encuentran, por ejemplo, la exigencia de rendición de cuentas, el refuerzo de capacidades técnicas, la innovación en estrategias empresariales o el papel tractor de las políticas públicas. Al mismo tiempo, se hallan obstáculos persistentes, como la falta de concienciación, la escasez de recursos dedicados, la heterogeneidad de metodologías y la dificultad para integrar el impacto en la operativa diaria y en la toma de decisiones.

A partir de este diagnóstico, Alarcón ha detallado algunas de las recomendaciones del informe, “orientadas a reforzar la formación y la concienciación, a armonizar marcos e instrumentos de medición y a avanzar hacia incentivos claros que consoliden una cultura de gestión por impacto en Navarra y en España”.

Tras él, Sophie Robin, fundadora y secretaria de EsImpact, ha afirmado que el estudio refleja la evolución significativa del ecosistema del impacto en los últimos años. Según ha expuesto, el trabajo pone de manifiesto un cambio sustancial en el enfoque predominante, que ha pasado de la preocupación por medir el impacto a la necesidad de utilizar esa información para gestionar mejor las organizaciones y las políticas. “Este tránsito -ha proseguido- es una muestra de la maduración del sector y de la diversificación de los actores implicados, con una presencia creciente del sector público, la academia y las empresas junto al ámbito social”.

BARRERAS PERSISTENTES

Robin ha subrayado también que el documento identifica barreras persistentes, como la percepción de falta de recursos humanos y financieros, aunque ha mostrado un tono optimista respecto al futuro. En este sentido, ha hecho hincapié en que “la expansión de la formación universitaria en medición y gestión del impacto está contribuyendo a generar capacidades profesionales que permitirán superar estas limitaciones”. Asimismo, ha insistido en la importancia de avanzar con criterios de proporcionalidad y aprendizaje progresivo, apostando por “sistemas de impacto realistas que permitan a las organizaciones utilizar la información obtenida para mejorar sus decisiones y maximizar los efectos positivos de su actuación”.

En su turno de intervención, el presidente de EsImpact, Charles Castro, ha manifestado que el informe constituye “un nuevo hito dentro de un proceso más amplio, orientado a profesionalizar y consolidar la gestión por impacto en España”. De hecho, ha argumentado que el valor del estudio reside en “su capacidad para situar el impacto en el centro del análisis del desempeño organizativo, entendiendo el impacto como los cambios reales que generan las entidades en la sociedad y en el entorno”. En ese marco, ha aplaudido el papel de UNED Tudela, calificándola como “un espacio de referencia para la generación y el intercambio de conocimiento aplicado en este ámbito”.

Castro ha remarcado que el informe refuerza una idea clave, la de que “la medición carece de sentido si no se integra en los procesos de toma de decisiones”. A su juicio, avanzar hacia la gestión por impacto implica dotarse de herramientas que permitan incorporar la información sobre impactos sociales y ambientales en los mecanismos habituales de planificación y evaluación. En este sentido, ha defendido que el estudio apunta a la necesidad de “extender estas prácticas a todo tipo de organizaciones, incluidas las empresas, en un contexto marcado por nuevas exigencias regulatorias y por una demanda creciente de transparencia y responsabilidad”.

INFORMACIÓN FIABLE

La encargada de cerrar el acto ha sido la directora general de Universidad del Gobierno de Navarra, Eva Perujuániz, que ha valorado muy positivamente el informe, al tiempo que ha alabado su utilidad como herramienta para mejorar la toma de decisiones en el ámbito público. Según ha sostenido, el documento pone de relieve “la importancia de basar las políticas en datos rigurosos y evaluaciones sólidas”, subrayando que “la mejora continua solo es posible cuando se dispone de información fiable sobre los efectos reales de las actuaciones”. En este sentido, ha alegado que el trabajo conecta plenamente con la necesidad de fortalecer una cultura de evaluación orientada a la acción.

Por último, Perujuániz ha coincidido con las conclusiones del estudio, al mencionar que “uno de los principales retos actuales consiste en transformar los datos en decisiones efectivas”. En su discurso, ha resaltado que el valor de la evaluación no reside en la producción de informes, sino “en su capacidad para orientar cambios reales en la gestión pública”. Además, ha puesto el foco en el papel del sector público y de la academia, que han de actuar como catalizadores de ese enfoque, insistiendo en que “la gestión por impacto debe dejar de ser un elemento accesorio, para convertirse en parte central de la planificación y la gobernanza de las políticas públicas”.

El informe se ha publicado como un número especial de los Cuadernos del Marqués de San Adrián de UNED Tudela y puede consultarse y descargarse en esta página web.